La farsa: elecciones en morena

La farsa: elecciones en morena

El Jicote, Por: Edmundo González Llaca

Martes 28 de Julio de 2026

Todo proceso fija una serie de acciones que demandan a quienes las siguen, además del cumplimiento de las tareas específicas, una serie de actitudes; una forma de ser. En este texto intento describir el perfil sicológico que genera, en sus actores principales y en los militantes, el procedimiento de elección de los candidatos de Morena.

El registro de los candidatos de Morena se hace bajo el nombre de “Coordinadores en defensa de la transformación”. Me imagino que la dirigencia de Morena se siente vivísima, que esta actividad, que es un evidente acto anticipado de campaña, ya no se le califique así por el hecho de cambiar de nombre a sus primeras propuestas de candidatos. Patéticos hasta en sus fraudes inventados al interior de Morena.

Este ardid tiene un motivo confesado por el mismo partido: que permita la verificación de quienes se registran de sus antecedentes penales y posibles denuncias ciudadanas. Morena tiene la experiencia de las elecciones del Poder Judicial, en las que postularon en los acordeones a varios personajes vinculados con el narco.

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El motivo real que sustenta este proceso, es para permitir que el Partido evalúe las posibilidades de triunfo electoral de los Coordinadores, pues son ellos quienes controlarán el dinero y organizarán el proceso. Los militantes saben que los Coordinadores son la primera línea política, a ellos y a otros actores corresponderá sumarse a la cargada o tratar de echarla abajo.

Para disimular internamente el dedazo por adelantado, Morena afirma que la última decisión se hará -por favor estimados lectores, aguanten la risa- por medio de una encuesta. En esta primera etapa puede haber varios inscritos, los aspirantes inician recorridos y promueven reuniones. Para ello necesitarán dinero, bien saben que compiten en desventaja con los Coordinadores. Es un dinero que las autoridades electorales (Guadalupe Taddei ¿Estás allí?) se niegan a fiscalizar.

Obviamente se trata de un dinero que los inconformes posteriormente tendrán que pagar a sus patrocinadores, que no hacen filantropía democrática.

El método de las encuestas son auténticos concursos de popularidad, no hay debate, no hay presentación de proyectos legislativos o programas de gobierno. La competencia está en las redes sociales, pero fundamentalmente en el reparto de playeras, paraguas y hasta tinacos.

Hay algunos, como el diputado federal queretano, Luis Humberto Fernández, que entregó gorras con la frase: “Luis Humberto. En Querétaro ya toca”. acarreó hasta indígenas Rarámuris, a quienes trasladaron y les pagaron el avión, alimentos y hotel (Reforma 12 de julio de 2026. P.17).

Hipócrita, mi maestro Campillo así los definía: “Es quien tiene cara de lunes con intenciones de sábado en la noche”. No hay ningún registrado para ocupar un cargo de representación en Morena, que no sepa perfectamente que la lucha no es ideológica ni programática, sino de un claro favoritismo, donde el dedazo vendrá desde el Centro o desde Palenque. Todos andan en campaña con cara de lunes.

Una pregunta a los candidatos, a los militantes de Morena y a la opinión pública. ¿Hay alguien que pueda considerar que son las encuestas las encargadas de definir las candidaturas? Si hay alguien que lo cree, también puede creer en Santa Claus y en la limpieza y honradez de Infantino en la FIFA.

La farsa

A semejante creyente le recordaría que López Obrador fue candidato presidencial, a pesar que había sido Marcelo Ebrard quien, en dos ocasiones, lo había superado en las famosas encuestas. Más recientemente, el impresentable gobernador de Sinaloa, Rocha Moya, confesado por él mismo, afirmó que perdió la encuesta de la candidatura y López Obrador lo designó a él. Omar García Harfuch encabezó desahogadamente las simpatías en la Ciudad de México, como no era del agrado del prócer, nombró a Clara Brugada. ¡Por favor! Ni los candidatos ni los electores comulgan con esa rueda de molina, que es la encuesta la que decide.

Cuando la hipocresía se mantiene ante esta apabullante realidad, se convierte en cinismo. Para no atormentar al lector con una reflexión sobre el tema, pongo un ejemplo, utilizado por Woody Allen: “Vivimos en una sociedad demasiado permisiva. La pornografía nunca se había exhibido con tal impudicia y, encima. Lo más lamentable: las imágenes están desabocadas”.

¿Qué personalidad política promueve el proceso electoral de Morena? Obviamente eso de los “Coordinadores en Defensa de la Transformación”, es una evidente transgresión a la ley, aunque las autoridades electorales controladas por Morena, cierren los ojos. En consecuencia, insisto: ¿Qué tipo de personalidad política de sus candidatos y de sus militantes promueve Morena con semejante proceso electoral? Políticos vivillos, contumaces violadores de la ley; sin una mínima calidad moral ni ética. Hundidos en la mentira, en la simulación y en la trampa. Me aterra el sólo pensar que son ellos quienes nos quieren representar o gobernar.

Prefiero apostar por la posibilidad de que sea un dirigente, un militante o un simpatizante de Morena quien denuncie esta farsa que los pervierte, humilla y degrada.

 

 

 

 

 

 

Edmundo González LlacaLas opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión del Portal que lo replica y pueden o no, coincidir con las delos miembros del equipo de trabajo de Panorama Queretano., quienes compartimos la libertad de expresión y la diversidad de opiniones compartiendo líneas de expertos profesionistas.

 

 

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