Cerros Sagrados: Ejes de Devoción en el Semidesierto Queretano
En el semidesierto queretano, que abarca los municipios de Tolimán, Cadereyta, Colón y Ezequiel Montes, se encuentran importantes centros de devoción para las comunidades indígenas de la región. Cada año, miles de personas participan en dos peregrinaciones étnicas clave hacia las cimas del Cerro del Frontón (en Cadereyta) y el Cerro del Zamorano (en Colón y Guanajuato). Semidesierto Semidesierto 
Estas movilizaciones reflejan la profunda conexión de los chichimeca otomíes con su cultura ancestral y sus creencias. Los cerros sagrados son vistos como puntos de encuentro entre lo humano y lo divino, donde se llevan a cabo rituales tradicionales para solicitar lluvia, fertilidad y protección.
La etnoteoría del peregrino concibe a estos cerros como cuidadores y protectores, esenciales para la prosperidad de sus pueblos.

La preservación de estos sitios es vital, ya que resguardan cultos ancestrales y la memoria colectiva de los pueblos originarios. El Cerro del Zamorano, por ejemplo, es considerado un centro ceremonial prehispánico, y sus piedras son identificadas como «xitá» (abuelos en otomí), representaciones de sus ancestros chichimecas. El acto de peregrinar es un complejo ritual que va más allá del recorrido físico, significando una conexión profunda con su historia y espiritualidad.


